E.S.E. Hospital Departamental Universitario Santa Sofía de Caldas

 
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Con el consumo de yodo, el remedio está siendo peor que la enfermedad

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Se pasó de deficiencia a exceso de yodo en la dieta, dice análisis a Encuesta Nacional de Nutrición. Este podría ser uno de los casos en los que el remedio se torna tan malo como la enfermedad. Colombia, que por mucho tiempo padeció de una deficiencia generalizada de yodo, ahora se enfrenta a un exceso de este elemento en el organismo por un consumo de sal que triplica lo recomendado, según revela un análisis académico a los resultados de la Encuesta Nacional de Situación Nutricional (Ensin 2015).

Lo grave de esto es que tanto la carencia como los excesos de yodo afectan directamente el funcionamiento de la glándula tiroides (reguladora del metabolismo del cuerpo), con consecuencias en toda la población que pueden ir desde trastornos pasajeros hasta complicaciones metabólicas severas y cáncer. 

El médico endocrinólogo Iván Darío Escobar, expresidente de la Asociación Colombiana de Endocrinología y representante en Colombia de la Red Global de Yodo (IGN), revisó con lupa los datos emanados de la Ensin y encontró que la yoduria (presencia de yodo en la orina) sobrepasa por mucho los niveles recomendados por las autoridades mundiales de salud.

Se considera que hay deficiencia de yodo en el cuerpo cuando hay menos de 100 microgramos de yodurias por litro; y exceso cuando el nivel está por encima de 300, según la Asociación Colombiana de Endocrinología.

“En todos los grupos de edad se observan niveles preocupantes de yodurias, lo que hace inferir que el consumo de este elemento está desbordado si se tiene en cuenta que por la orina se elimina el 90 por ciento de lo que la gente ingiere”, asegura Escobar.

Por ejemplo, en el 63,8 por ciento de niños de 1 a 4 años se halló un promedio de 365 mcg/L; en el 75,2 % de niños entre 5 y 12 años la media sobrepasaba los 406 mcg/L; y el 70,5 % de mujeres en edad fértil bordeaba los 379 mcg/L.

 

El origen del problema

La deficiencia de yodo en el país se comenzó a conocer desde la época de la Colonia, sobre todo en regiones como Caldas y Cauca afectadas por el coto o bocio (crecimiento exagerado de la glándula tiroides por falta de este compuesto) y otros síntomas como deterioro mental, según relatan algunas crónicas históricas.

De acuerdo con estudios de otros países y la participación de algunos científicos nacionales y extranjeros, desde finales del siglo XIX hasta comienzos del XX Colombia exploró la forma de enfrentar esta situación que, para entonces, era un problema de salud pública. 

A partir de las experiencias de Estados Unidos y Suiza, en 1947 el Gobierno colombiano emitió la ley 44, que estableció la norma para agregar yodo en la sal bajo la premisa de que este compuesto es escaso en la naturaleza y su presencia en los alimentos es casi nula. 

“Se eligió la sal porque es un producto de consumo universal, barato, necesario para el ser humano, que se adiciona a casi todos los productos alimenticios de ingesta diaria en casa, así como a los productos procesados y ultraprocesados, a lo largo del año. Adicionalmente, puede ser monitorizada fácilmente en los sitios de producción y empaque, distribución y expendio, y finalmente en los hogares”, explica Iván Darío Escobar.

Por otra parte la sal al contacto con el yodo permite la formación de un compuesto (yodato de sodio) que además de estable es fácilmente asimilable por el organismo, especialmente por la glándula tiroides, agrega el químico Víctor Fernández. 


En Colombia esta estrategia fue reglamentada en la década de los 50 y se estableció que cada gramo de sal debía tener entre 50 y 100 mcg opartes por millón (ppm) de yodo. Y funcionó por un tiempo. Estudios mostraron que la prevalencia del bocio se redujo de forma significativa a menos del 2 por ciento. 


Pero medio siglo más tarde nuevos estudios epidemiológicos volvieron a notar un incremento en la prevalencia del bocio en el país, lo que llevó a reforzar la estrategia. Los buenos resultados volvieron a aparecer al punto que en 1998 Colombia recibió el reconocimiento como “País Libre de los Desórdenes por Deficiencia de Yodo” por parte de organismos internacionales (Organización Mundial de la Salud y Unicef, entre otros).

 

Para el otro lado

En su análisis académico, el endocrinólogo Escobar señala que los resultados de esta estrategia costo-efectiva se pasaron al otro lado, al punto de tener ahora un exceso generalizado de yodo en la dieta, lo que corrobora de forma tajante la más reciente Ensin.

El experto achaca esta condición a dos factores potenciales. Primero, que la norma colombiana (50 a 100 mcg por gramo de sal) está por encima de las recomendaciones internacionales (20 a 40 mcg). Prueba de ello es que según lo reportado por la marca comercial más consumida, hoy cada gramo tendría 64 microgramos de yodo.

Y segundo, y quizás más preocupante, es que los colombianos estamos comiendo más sal de la necesaria. De acuerdo con Escobar, la ingesta personal diaria en el país llega hasta los 15 gramos en algunas regiones, cuando la OMS sugiere un máximo de 5 gramos por jornada.

Esto exige una mirada urgente para tomar acciones pertinentes antes de que sea tarde.

 

Graves consecuencias

Para entender por qué es problemático el exceso de yodo en la dieta, hay que empezar por saber que la glándula tiroides produce hormonas determinantes para el desarrollo integral del organismo y su actividad metabólica, y este proceso requiere del yodo. 
O en palabras más técnicas, Iván Darío Escobar sostiene que la tiroxina (T4) triyodotironina (T3) son hormonas yodadas y como es natural requieren de este metal para formarse y actuar correctamente. 

El yodo debe llegar en cantidades normales. Si su deficiencia es persistente pueden aparecer el bocio y el hipotiroidismo, con síntomas variables como fatiga, estreñimiento, piel seca, aumento de peso, dolores, alteraciones cardiovasculares y depresión, que en el caso de los recién nacidos pueden afectar su crecimiento o causar problemas de desarrollo.


Por el contrario cuando las dosis son mayores a las recomendadas, además de un aumento en tamaño de la glándula, se puede provocar su inflamación y bloquear su actuar, lo que se conoce como un hipotiroidismo subclínico. Además de lo anterior, los desórdenes por exceso de yodo pueden provocar un hipertiroidismo temprano por una absorción exagerada después del déficit que produce un aumento de las hormonas tiroideas, en un efecto conocido como Jod-Basedow.

Pero también el bloqueo por el exceso de yodo puede configurar lo que se conoce como el efecto Wolff Chaikoff, que generalmente es transitorio.

Lo más preocupante, sin embargo, es que el aumento de yodo se ha relacionado con el incremento en la prevalencia de enfermedades autoinmunes de la tiroides, dentro de las cuales la de Hashimoto es la más conocida. Eso sin mencionar la hipótesis de que el exceso de yodo podría elevar los casos nuevos de cáncer papilar de la glándula, una teoría que aunque sigue en investigación cada vez tiene más solidez.

 

¿Qué hacer?

Con semejante diagnóstico, los expertos insisten en la necesidad de tomar medidas por parte de las autoridades sanitarias que podrían orientarse a disminuir el contenido de yodo en la sal, para lo cual se requiere modificar la Ley 0547 de 1996. Y por otra parte, dice Escobar, reforzar las campañas educativas tendientes a disminuir el consumo de sal en la población. 


Sobre la primera medida se sabe que la subdirección de salud nutricional, alimentos y bebidas del Ministerio de Salud ya está en procura de modificar la norma vigente con el objetivo de que cada gramo de sal comercial en el país contenga de 20 a 40 partes por millón de yodo, como lo recomienda la OMS.

Frente a la segunda medida, el mismo Ministerio adelanta un programa para inducir a los colombianos a no consumir más de 5 gramos de sal al día, con el fin no solo de limitar la ingesta de yodo, sino de atenuar las enfermedades cardiovasculares y la hipertensión arterial.

“La conclusión es simple: hay que ajustar estos consumos de yodo en toda la población de manera urgente para contener el desborde de enfermedades tiroideas que con esta base se han convertido en un problema de salud pública en el país”, remata Escobar.

 

¿Dónde más se consigue el yodo?

El contenido de yodo en los alimentos depende de la cantidad que contengan los suelos o las aguas donde se disponen. Sin embargo, se sabe que algunas fuentes naturales importantes son los pescados, mariscos y otros productos de mar; los huevos, el ajo, las acelgas, las judías verdes o habichuelas, la piña, los champiñones u otras setas comestibles; la cebolla y el arroz integral.

 

TOMADO DE:  https://www.eltiempo.com/salud/consumo-de-sal-y-yodo-en-colombia-triplica-lo-recomendado-398482

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Seis ejercicios para no engordar a pesar de sus genes, según la ciencia

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Por encima de la dieta o el ejercicio, en 2015, la revista Nature confirmó que la genética es el factor que más influye en el sobrepeso y la obesidad. Sin embargo, para controlar el almacenamiento excesivo de grasa, muchos especialistas se centran en acabar con los malos hábitos dietéticos y el sedentarismo.

Un nuevo estudio, liderado por la Universidad de Taiwan, revela qué tipo de actividades son las más eficaces para frenar esta enfermedad crónica. La investigación ha sido elaborada en 18.000 personas de entre 30 y 70 años, que formaban parte de una base de datos china de investigación biomédica.

Publicado en la revista PLoS Genetics, el trabajo confirma que practicar jogging (correr de forma más pausada) era la mejor forma de controlar la obesidad, seguida de otros deportes como el ciclismo de montaña, el senderismo, la marcha atlética, ciertas modalidades de baile y el yoga.

Según los autores, estos deportes ayudan a reducir el índice de masa corporal (IMC) en individuos, cuya genética les hace más propensos a tener un peso excesivo. Pero, ojo, habría que practicarlos de forma regular, es decir,tres veces a la semana, durante al menos 30 minutos.

Por otra parte, actividades como el ciclismo, los estiramientos o la natación no evitan los efectos de tu genética sobre la obesidad. “Con los estiramientos se consume menos energía y la natación estimula el apetito”, explica Sinc Wan-Yu Lin, principal investigador del estudio.

 

Genética de la obesidad

Para analizar los factores que influyen en la obesidad, las investigaciones anteriores solo habían tenido en cuenta el IMC. “Hasta ahora, se ha examinado este único factor porque es fácil de calcular. Pero si solo se tiene en cuenta la altura y el peso, se desestima el porcentaje de grasa que existe en el cuerpo”, añade Wan-Yu Lin.

El estudio ha considerado otros cuatro indicadores de obesidad que también están ligados a problemas del metabolismo. De esta forma, se ha centrado fundamentalmente en cinco medidas: perímetro de la cintura y la cadera, IMC, porcentaje de grasa corporal, y relación entre cintura y cadera.

 

TOMADO DE:  https://www.elcolombiano.com/tendencias/ejercicios-para-no-engordar-a-pesar-de-sus-genes-EH11345735

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Por primera vez identifican en Colombia la enfermedad que provoca caída de los párpados

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El hallazgo fue realizado por el doctor Nelson Andrés Rincón Tovar, especialista en Oftalmología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien recibió en su consulta a una paciente de 70 años que mostraba la sintomatología: párpados severamente caídos, que le dificultaban llevar a cabo sus actividades diarias. Esa característica también la observó en su hija.

El doctor dice que “indagando en la consulta nos dimos cuenta de que había varias generaciones afectadas –papá, abuelo e incluso un nieto–, por lo que nos planteamos si se trataba de una posible enfermedad autosómica dominante, es decir, cuando el gen anormal se hereda de solo uno de los padres”.

En este caso se trataba de blefaroptosis que genera en el paciente graves consecuencias que van desde la ambliopía (cuando la visión en uno o ambos ojos no se desarrolla correctamente durante la infancia) y la reducción del campo visual, hasta afectaciones psicológicas.

Lo anterior puede ser causado por la edad, cuando la laxitud de los tejidos aumenta y hace que los párpados se caigan, pero también puede obedecer a causas hereditarias o congénitas en las que los párpados caídos aparecen desde el primer año de vida. Sobre ese último aspecto se centró la investigación del doctor Rincón.

Rincón, quien contó con la dirección de la profesora María Amparo Mora Villate, de la Facultad de Medicina, partió de una revisión de bases de datos internacionales para identificar artículos relacionados con esta enfermedad –también conocida como ptosis palpebral– y sus causas genéticas.

“En los artículos encontramos que en todo el mundo se habían identificado menos de cinco familias en las que hallaron tres mutaciones genéticas como causantes”, explica.

A partir de esta información se trazó el objetivo de analizar el material genético de la paciente inicial con el fin de confirmar o descartar la presencia de las mutaciones ya descritas en la literatura. En este proceso contó con el apoyo del doctor Juan José Yunis, del Instituto de Genética de la UNAL, que se adelantó por medio del análisis de una muestra de sangre.

Entre los resultados obtenidos en la “paciente índice” (aquella que llegó el primer día a la consulta del doctor Rincón) se identificó una de las mutaciones que ya había sido descrita en un gen que se conoce como ZFHX4, el cual se ha relacionado con la diferenciación del tejido neuronal.

Según explica el investigador, la idea es continuar con este estudio realizando el análisis genético en los demás miembros de la familia para determinar si presentan la misma mutación. Para ello, ya se llevó a cabo la recolección de las muestras de varios hijos y nietos de la paciente inicial afectados o no por la enfermedad.

Para el doctor Rincón, el estudio es un paso adelante en el conocimiento de una patología que es muy rara en el mundo y sobre las funciones que cumple este gen en el que se identificó la mutación. En Colombia sería la primera familia descrita de la que se tiene conocimiento hasta el momento con esta enfermedad congénita.

En el mundo se han reportado casos en países como Japón y Estados Unidos; hasta el momento el tratamiento es correctivo, a través de una cirugía.

 

TOMADO DE:  https://www.elespectador.com/noticias/salud/por-primera-vez-identifican-en-colombia-la-enfermedad-que-provoca-caida-de-los-parpados-articulo-872945

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Una de cada siete muertes cardiovasculares está relacionada con la poca ingesta de fruta

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Un reciente estudio de la Universidad de Tufts (Estados Unidos) reveló que comer pocas frutas y verduras está vinculado cada año a millones de muertes por enfermedades cardiacas y accidentes cerebrovasculares. Tras analizar el consumo nacional promedio de estos alimentos en el 82 por ciento de la población mundial, los investigadores descubrieron que una de cada siete muertes cardiovasculares se atribuye a la ingesta inadecuada de fruta, y uno de cada doce decesos podría obedecer al consumo insuficiente de verduras. La investigación presentada durante la reunión anual de la American Society for Nutrition, en Baltimore (Maryland) esta semana, sugiere que la cantidad diaria óptima de frutas debe ser de 300 gramos por día, es decir, aproximadamente dos manzanas pequeñas. Mientras que la porción adecuada de vegetales, incluidas las legumbres, debería ser de 400 gramos diarios, aproximadamente tres zanahorias crudas.

 

TOMADO DE:  https://www.semana.com/vida-moderna/articulo/muertes-por-comer-poca-fruta-en-el-mundo/620544

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